Me enloquece tu mirada,
me atropello con tus labios,
y entre salivas resbala
el mensaje de los sabios.
Tus ojos entrecerrados
parecen mirar lo eterno.
Rodando desaforados,
burlamos noches de invierno.
En este juego convexo,
tu espalda eclipsa mi ombligo,
tu sexo para mi sexo,
el más milagroso abrigo.
Tu espalda contra mi pecho,
tus pechos en el espejo,
que refleja desde el techo
pecaminosos reflejos.
Trompa de elefante, ojos de dragón!
Pasti, flor del Sur en Constitución.
Y yo me encargo de contarles
que vos derrochas dulzura,
y ese rasgo en tu hermosura
produce una envidia sana,
IMAGÍNATE SI CUENTO
LO QUE HACEMOS EN LA CAMA!
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