No me voy... me quedo aquí

No, no, no se nota, no, que cada vez que estoy por estallar agarro ésto y me pongo a escribir. Es que, después de todo, cuando uno tiene sus pensamientos completamente ordenados, no tiene la necesidad de reflexionar... Y tampoco es que mi cabeza sea un caos, sé lo que quiero, dónde y cómo; el problema está en no lograrlo.
Sé que uno no puede cambiar lo que es, por mucho tiempo que piense que le puede llevar, uno siempre va a volver a lo que es, a su esencia... Pero, cuando uno no sabe cómo sacarse los problemas de encima, recurre a lo fácil, a las salidas rápidas. Ahora? A respirar... ¿qué? soledad.




Espera, no te enojes esta vez (lo vi venir). Como siempre la reacción es tan lenta como mi voz, arrasando con la razón. El tsunami llegó hasta aquí, lo vi venir.Si aprendemos la lección, sabrás que al fin, el misterio es contradicción con todo aquello que conoces; a veces hago todo al revés. (El tsunami llegó hasta aquí, lo vi venir)
Todo se movió y es mejor quedarse quieto, pronto saldrá el sol y algún daño repondremos. Terco como soy, me quedo aquí.)
La tinta no seco, y en palabras dije muchas cosas, pero en mi corazón todavía queda tanto por decir (tanto por decir) No me voy ... me quedo aquí. Y si no, no aprendimos la lección.

No hay comentarios: